
Cada vez resulta más complicado a los fabricantes de calzado ofrecer zapatos originales a la par de 'ponibles', es decir modelos que no sólo sorprendan en pasarela sino que además nos veamos con ellos en la calle. Según mi modesta opinión esto es lo que ha logrado Lacoste con su nueva colección Primavera-Verano 2007.
Ha apostado en formas por el botín ochentero, que es tendencia absoluta del año, y lo han dejado respirar con múltiples agujeritos, logrando un híbrido fabulosamente extraño entre el mencionado botín y la veraniega sandalia. Un calzado que se puede llevar en cualquier situación, tanto de sport como con un vestido cortito en una noche de marcha ibicenca.